El conflicto marital es una problemática que se ha incrementado en las últimas décadas, afectando a los miembros del vínculo, a sus hijos y por ende a la sociedad. Existen diferentes tipos de definiciones, no existiendo un consenso. Sin embargo, las fuentes parecen estar relacionadas con la interacción, cognición, historia del individuo y su motivación, las cuales convergen a la satisfacción marital.

Stuart (1980) identificó las fuentes del conflicto en la terapia de pareja, las cuales son, en primer lugar, la que se deriva de la suposición general acerca de lo que “debe” ocurrir dentro de la vida matrimonial. Igualmente plantea que durante los primeros años de matrimonio, por lo general, los tópicos que aparecen con mayor frecuencia en modo de conflicto entre parejas jóvenes son el sexo, el dinero y, generalmente, la comunicación.

En terapia de pareja, los problemas de comunicación van a referirse a una parte fundamental de todos los programas de tratamiento orientados a la pareja. Y, además, señala que la evidencia experimental es abrumadora, ya que las habilidades de comunicación constituyen un área que ningún terapeuta de pareja puede ignorar. Bornstein (1988).

La comunicación humana es intencional. Consiste en hacer inferencias sobre las intenciones del hablante. (Teoría de la estrategia intencional de Dennett, 1987). Para expresarnos utilizamos el lenguaje entre otros medios. Veamos qué dicen autores trascendentes en este campo:

Lo cierto es que en la comunicación importa el intercambio de información, pero por la propia configuración del lenguaje no se pueden expresar los pensamientos tal como suceden, lo que implica numerosos problemas.

El enfoque conductual-sistémico de Bornstein y Bornstein

Así Bornstein y Bornstein diferencian dos formas principales de comunicación con la pareja y sus complicaciones:

  • Las íntimas, las formas de expresar cariño como los abrazos y sonrisas, que pueden ser malinterpretadas, ya que las parejas mal avenidas experimentan con frecuencia una discrepancia entre la intención y el impacto. Por ejemplo, tirar al suelo a una persona para jugar con ella puede ser incómodo para la persona que está en el suelo, aunque no sea ése el objetivo.
  • Las económicas se refieren fundamentalmente al hecho de regalar cosas materiales. Por ejemplo, regalarle un peluche a tu novia puede ser interpretado como una señal de amor o como un modo de subsanar un error.

También señalan como aspectos básicos de la comunicación:

  • El respeto o tener una consideración mutua. Una forma de expresarlo es estar dispuesto a colaborar en la solución de los problemas de pareja, como por ejemplo, estar dispuesto a escuchar y atender al otro.
  • La comprensión sería la habilidad para comprender empáticamente y percatarse de lo que el otro cónyuge está experimentando.
  • La delicadeza entendida como conocimiento de las necesidades del otro.

Y diferencian cuatro categorías de problemas fundamentales en la comunicación:

  • Oportunidad. Las personas deben aprender a comunicarse en el seno de la relación de una manera oportuna. Y en general lo oportuno es la prontitud ya que en el marco de la psicología conductual en el estímulo y la respuesta, cuanto menor sea el tiempo entre ambos, la relación de contingencia generalmente se marca mejor (véase la importancia de la inmediatez que señala Michael Kahn en la página 8 del presente trabajo).
  • Tipo de trato. Aspecto importante por la diferencia que puede suponer hablar con amigos o el cónyuge, ya que se ha estudiado que en las parejas mal avenidas, cuando se interactúa con un desconocido se hace de manera suave y favorecedora, mientras que con la pareja se hace con comportamientos groseros y poco delicados.
  • Especificación de conductas. Que implica indicar con precisión qué se está sintiendo, cómo influye la conducta con el estado de ánimo de la pareja y diferenciar las situaciones en las que tiene lugar la conducta del cónyuge. De esta manera pueden concretarse las conductas, lo que favorece la solución de problemas que se hayan podido plantear.
  • Adivinación del pensamiento. Se refiere a la idea de que los sentimientos, actitudes, creencias y demás son conocidas por la pareja. Es decir, puede darse por hecho que ya conocen los sentimientos de sus cónyuges sobre algo en concreto, cuando la realidad es que estos sentimientos pueden ser ignorados por completo. Para desmitificar esta creencia se utiliza el procedimiento de la comprobación, que implica el planteamiento de una serie de preguntas formuladas para comprobar una información.

B&B también contemplan las conductas no verbales como aspectos centrales en la comunicación y así lo señalan con estos estudios:

Entre los aspectos más comunicativo de la conducta humana es la expresión facial, por el que a través de él se pueden comunicar muchas emociones humanas. Además, está el tono de voz, que sin lugar a dudas aporta un significado adicional al contenido del mensaje de una persona. El lenguaje del cuerpo, el uso de las manos y otros cientos de conductas no verbales son las que se pueden utilizar para comunicarse.

Por último B&B destacan las conductas verbales moleculares:

Hay algunas conductas concretas, muy específicas que las personas tienden a emitir y que facilitan o empeoran el proceso de comunicación. Las conductas que facilitan la comunicación deben ser alentadas y reforzadas, mientras que las que la entorpecen se deben marcar objetivos para su cambio.

La clasificación de Ríos de sus tres niveles de comunicación

Ríos establece unos niveles de comunicación sobre los que moverse, una aportación que ayuda a diferenciar los hechos de la vida cotidiana y los hitos de las relaciones en función del tipo de comunicación que tengan las parejas. Así, distingue entre comunicación informativa, manipulativa y profunda.

Comunicación informativa: Los miembros de la pareja se cuentan lo que han hecho, visto u oído. Solo se transfieren información sin incluir sentimientos con intenciones secundarias. Es un tipo de comunicación muy fría donde predomina lo rutinario y solo lo externo a la persona.

Comunicación manipulativa: También se llama racional o formativo. Incluye la comunicación informativa y el mero hecho de transmitir información encierra la pretensión de actuar sobre el otro de alguna forma, incluyendo consideraciones de tipo especulativo, reflexivo o intelectual.

Comunicación profunda: Se llama también comunicación emocional porque a la vez que incluye la comunicación informativa se transmiten sentimientos, afectos, emociones y estados de ánimo de la persona que la utiliza. Es la comunicación óptima en el seno de las parejas y familias porque manifiesta la intimidad del que habla, llegando a la perfección si además transmite lo que el otro nos hace sentir en un momento determinado, gratificándole en lo intelectual, afectivo y en sus valores personales.

La importancia de la inmediatez. La escuela conductivista lo llama retroalimentación y a través de estudios demuestra su importancia en el condicionamiento instrumental, pudiéndose aplicar a este campo de forma más que oportuna. Utilizando una retroalimentación contingente, se sabrá en todo momento cómo se siente la otra persona. Además, se puede explorar una acción diferente capaz de satisfacer tanto las necesidades personales como las de la pareja.

Sentimientos frente a juicios. La comunicación efectiva requiere franqueza, pero el ser francos puede herir a las personas, por eso se adopta una perspectiva en la que se pueda ser francos sin herir: expresar directamente sentimientos y no juicios. Mostrar algo de uno mismo en la comunicación.

El enfoque conductual de Cáceres Carrasco

Cáceres aclara aspectos fundamentales de la comunicación en la pareja:

Escucha activa. Lo define como un genuino sentimiento de preocuparse por los sentimientos del otro. Señala que si una persona desea expresar sus propios sentimientos, es muy reforzante escucharle, pues ¿a quién no le gusta sentirse escuchado?

Para implementar este recurso, Cáceres sigue estos pasos:

1.- Presentar role playing con una pareja que comete los errores clásicos. Esto es que el terapeuta, quizás ayudado por otro terapeuta o quizás solo, realice una teatralización sobre los errores clásicos respecto a la comunicación: increpar, no ponerse en el lugar del otro, no atender a sus necesidades, no escuchar, transmitir los mensajes de manera inadecuada…

2.- Exhibir un modelo eficaz de cómo abordar la comunicación utilizando herramientas adecuadas y exhibiéndolas de forma en que puedan ser percibidas por la pareja. Centrándose en:

  • El contacto visual, los gestos y las actitudes.
  • El contexto adecuado, la retroalimentación emitida y la demostración de comprender lo que se dice.
  • La comprensión del mensaje, la diferenciación de los sentimientos que expresa, el momento que se desea que se intervenga.

3.- Presentarles un guión resumido de una buena habilidad de escucha. Este guión puede ser de una conversación que haya tenido la pareja a la que previamente se les ha pedido. De este modo, pueden darse cuenta de su propia forma de comunicación y los posibles errores o formas menos adaptativas de comunicar lo que se pretende.

4.- Práctica guiada. Con una persona diferente a la pareja, se hace una interpretación atendiendo al guión y siendo delicados en su contenido. Este paso se ha de efectuar poco a poco, poniendo énfasis en que las personas puedan identificar las conductas que pueden sustituir a las inadaptativas.

5.- Entrenamiento en casa. Para perfeccionar la capacidad de escucha y las conductas reforzantes que puedan darse en una conversación. Hay que llevarse con delicadeza, con instrucciones detalladas y posteriormente pueden tratarse los temas que han resultado más difíciles en terapia para ir perfilando una conducta adecuada de comunicación.

Expresión de sentimientos negativos de manera directa.

  • Cambie alguna palabra-acción en el presente o en el futuro.
  • Ayude a resolver algún problema.
  • Se preste a comentar sobre tal problema en otro momento.

Expresión de sentimientos positivos.

  • Distinción entre expresión de sentimientos positivos con palabras y con gestos. El contenido de nuestra verbalización puede ser muy positivo, pero si no se ve acompañado por un tono, gesto o mirada positiva, habrá perdido todo su valor y todo su sentido.
  • Práctica guiada. El enfoque conductual puede abordar diferentes aspectos de la comunicación o simplemente enfrentarse al problema desde diferentes puntos de vista conservando el enfoque. A continuación presento a Costa y Serrat, que complementarán a Cáceres.

El enfoque de Cosya y Serrat

Costa y Serrat (1982) desde un enfoque conductual defienden que para que se dé una comunicación efectiva en una pareja que no tiene las habilidades necesarias para ello, se han de plantear los objetivos siguientes: asegurar que ambos aprendan un nuevo vocabulario interpersonal para que el mensaje sea entendido y que incluyan una serie de habilidades que les capaciten para emitir y recibir los mensajes adecuadamente.

Para ello da pautas con el fin de aprender un vocabulario interpersonal, que ha de cumplir una serie de pautas:

  • Debe ser basado en descripciones observables y cuantificables para que cada miembro de la pareja sepa con facilidad qué es lo que ocurre y qué es lo que se debe cambiar.
  • Debe ser congruente, es decir, conveniente y oportuno según la situación y el contexto en que tiene lugar.
  • Debe hacer énfasis en la información positiva. Así hay más posibilidad de que la pareja colabore mejor, se refuerzan conductas positivas y se evitan señales acusativas del mensaje.
  • Debe estar basado en la comunicación verbal y no verbal. Ya que el modo en que expresamos nuestros sentimientos y peticiones contribuye a transmitir más información y significado que lo que se dice. Recuérdese a Merhabian (1972).

De la misma manera, ofrece pautas para el aprendizaje de habilidades conversacionales.

La conversación es un recurso muy accesible y económico que la pareja tiene para intercambiar entre sí conductas mutuamente gratificantes, pero este mismo recurso puede propiciar también intercambios aversivos y originar conflictos si no se ha aprendido la habilidad de conversar.Para estos casos estaría indicado un tratamiento específico en habilidades conversacionales.

Este entrenamiento suele comenzar informando a la pareja de los elementos básicos de la conversación y de las funciones que unos y otros tienen. Los elementos son:

  • Hacer preguntas.
  • Dar información gratuita o adicional.
  • Escuchar.
  • “Llevar” una conversación: cambiar de tema, tomar la palabra, pasar la palabra.
  • Cerrar la conversación.

Mediante ensayos conductuales, modelado y refuerzos discriminatorios, el terapeuta enseña cómo utilizar estos elementos de un modo adecuado según los objetivos de un conversador ameno e interesante. Se indica en los componentes verbales y no verbales y se analiza qué elementos facilitan y hacer fluida una conversación.

Y por último se centra en el aprendizaje de habilidades de expresión.

El entrenamiento en este tipo de habilidades tiene por objetivo lograr que cada uno de los miembros de la pareja exprese, de modo honesto y directo: por una parte, sentimientos, peticiones y/o elogios positivos que faciliten el que ambos se sientan a gusto y disfruten de la relación; y por otra, sentimientos negativos o críticas que sean efectivos para producir cambios constructivos en sus relaciones o en la conducta del otro.

Expresión de sentimientos positivos.

Como habilidades específicas para aprender se proponen:

  • Expresar emociones que sean del agrado del otro.
  • Reconocer aspectos positivos y gratificantes en la conducta del otro.
  • Expresar y pedir intercambio físico gratificante.

Expresión de sentimientos negativos.

La expresión de estos sentimientos puede hacerse de un modo en que se fomente las discusiones y peleas en el seno de la pareja y aprender a expresarlos de un modo más adecuado puede contribuir a obtener ciertos cambios adaptativos y, por tanto, debe ser un objetivo importante de la intervención.

Los pasos que propone Liberman (1980) son:

1. Especificar la conducta del otro que ha “motivado” los sentimientos negativos.
2. Expresar y “confesar” como propios los sentimientos negativos.
3. Hacer una petición al otro que contribuya a mejorar la situación y los sentimientos:

  • Para cambiar palabras o acciones en el presente o futuro.
  • Para ayudar en la solución de un problema o dilema.
  • Para encontrar un consenso, compromiso o clarificación.

4. Reforzar al otro por haber escuchado nuestra petición y comprometerse a realizarla o plantear un compromiso alternativo.

Por galuvi

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