Detrás de la conducción temeraria no siempre está el alcohol o el consumo de drogas ya que detrás de esa conducta hay algún problema mental e incluso las ganas de escapar de todo, de desaparecer.
En estos dos últimos años, el número de fallecimientos de personas que iban en motocicleta, por ejemplo, ha sido particularmente elevado.
Un estudio de la Universidad de Pisa del 2015. Con frecuencia, las conductas de riesgo, la impulsividad y la agitación psicomotora son el resultado de un problema mental.
Es común que aparezca el alcholo ya que al conducir en estado de ebriedad eleva la ideación suicida y los accidentes de tráfico.
Cuando pensamos en alguien con depresión, visualizamos a una persona recostada en la cama, apática, moviéndose con lentitud y envuelta en lágrimas.
A menudo, quien sufre o provoca un accidente de tráfico evidencia una ideación suicida subconsciente, son personas que no han intentado quitarse la vida con anterioridad ni han evidenciado conductas autolesivas.
A veces, quien desea escapar de este mundo es, curiosamente, el que sale ileso, mientras alguna familia se lleva la peor parte.
El único modo de evitar estas situaciones está en el entorno, en nosotros mismos y en detectar qué persona de nuestro alrededor está pasando un mal momento o evidencia una conducta patológica.
