Me vas a decir que hay cosas que es mejor no contar a tu pareja con respecto a los exs, y yo estaré de acuerdo contigo. Una cosa es que te recomiende hablar de tu pasado amoroso y otra muy diferente es que te embarques en un monólogo sobre vida, obra y milagros de Pepito, tu ex que te dejó y que tardaste tres años en olvidar.
Para conocernos en profundidad, para establecer una imagen completa del otro, es preciso conocer el pasado y eso incluye, claro, las relaciones. ¿Qué hay de malo en hablar de ello si es pasado? Si está contigo es, entre otras cosas, debido a que esas relaciones no funcionaron, así que, ¡bravo por los errores del pasado!
Y hablando de errores, uno de los beneficios de hablar de nuestras anteriores relaciones es que podemos compartir con la otra persona aquellos aspectos que nos hicieron romper, aquellas cosas que no queremos en una relación, aquello que nosotros mismos hicimos y no queremos repetir…
Dejemos atrás posturas anacrónicas acerca de los historiales de relaciones, dejemos atrás celos absurdos y abrámonos a conocer a quien tenemos en frente, a nuestro compañero, con sus luces y sus sombras, con su presente, pero también con su pasado.
