Crónicas inevitables
Los doctores en México y en el mundo hacen un juramento que se basa en proteger la vida y están dispuestos a hacer todo lo que este en sus manos para curar a sus pacientes, darles calidad de vida o postergarla hasta límites insufribles. Todo antes de darse por vencidos.
Es por esta razón que temas como la eutanasia y el derecho a la muerte digna, causan tanto corto circuito entre la comunidad médica, pues mientras algunos están dispuestos a llegar hasta el fin, hay quienes prefieren parar el sufrimiento.
Al final, todo debe de caer en un solo concepto: Libre albedrío
Una de mis mejores amigas tiene cáncer y aunque ella está bien, tiene muy claro que si en algún momento las cosas se complican, no quiere operaciones, ni tratamientos insufribles, ni terminar sus días en un hospital rodeada de extraños. Si las cosas se complican ella quiere pasar sus últimos días con quienes la amamos y mirando al mar al atardecer. Es su decisión.
Traigo esto a cuento, por la vuelta de timón que han dado las autoridades sobre el confinamiento y el COVID-19, en la que evidentemente hay contradicciones, los doctores dicen que te queden en casa, las empresas piden el rescate de la economía y los gobernantes han preferido soltar la rienda; como Enrique Alfaro en Jalisco, quien literalmente ha dicho “salvase quien pueda y quien quiera”.
Para el presidente López Obrador, se trata de recuperar la libertad, y estoy de acuerdo.
Han pasado solo tres meses que han parecido años de confinamiento; la enfermedad está ahí afuera, al igual que todas las demás que han estado por años y tendremos que aprehender a vivir con ella, como vivimos con la diabetes, la hipertensión y la obesidad esperando a que las dejemos entrar en nuestro organismo. De nosotros depende que no sea así.
Y están los otros riesgos, ser asaltado, atropellado, caer, chocar y en el caso de las mujeres, ser violadas o muertas más por conocidos que por desconocidos.
Son los riesgos de vivir.
Yo estoy de acuerdo, en que recuperemos la libertad y la bendición de abrazar y besar a los que amamos, al final de cuentas, esta lejanía nos está matando poco a poco.
