Todos sabemos que querer y amar no son lo mismo, pero a veces no sabemos definir por qué. Hoy reflexionamos sobre ambas ideas para aclararlas.
Aunque son sentimientos que todos hemos experimentado alguna vez, muchas personas no encuentran diferencias entre querer y amar. En parte, esto se debe a la banalización que ha hecho nuestra sociedad acerca de lo que es el amor. En la práctica son dos conceptos diferentes, los cuales además condicionan la manera en que te relacionas con tu círculo íntimo.
Podemos definir ambas experiencias desde una perspectiva idealista, pero esto no haría más que complicar el asunto. Por tanto, lo haremos teniendo como referencia la realidad. En definitiva, y desde ya adelantamos la conclusión, ambas son parte de una misma etapa; solo que una antecede a la otra. Veámoslo con mayor detalle en las próximas reflexiones.
¿Cuáles son las diferencias entre querer y amar?

“Te quiero” o “Te amo” son sentencias que usamos con frecuencia en nuestro día a día. Lo hacemos con nuestros amigos, familiares, pareja e incluso con nuestras mascotas. A veces no reparamos en su distinción, pero esto no implica que en la práctica sean sentimientos diferentes.
Querer es un sentimiento que siempre antecede a la experiencia del amor. Es, si se quiere, una estado primigenio del amor. ¿Qué es lo que hace que querer algo (o alguien) evolucione a amar algo (o alguien)? En términos muy simples, el grado de intimidad, interacción y apego que medie entre ambos.
En la mayoría de los casos esa intimidad, interacción y apego se logra con el paso del tiempo. De esta manera, pasas de querer a amar gracias a que ha transcurrido un tiempo prudencial para la madurez de ese sentimiento. Imagina que querer es la emoción en su estado embrionario, mientras que amar lo es cuando está desarrollada.
En la mayoría de los casos esa intimidad, interacción y apego se logra con el paso del tiempo. De esta manera, pasas de querer a amar gracias a que ha transcurrido un tiempo prudencial para la madurez de ese sentimiento. Imagina que querer es la emoción en su estado embrionario, mientras que amar lo es cuando está desarrollada.
En la mayoría de los casos esa intimidad, interacción y apego se logra con el paso del tiempo. De esta manera, pasas de querer a amar gracias a que ha transcurrido un tiempo prudencial para la madurez de ese sentimiento. Imagina que querer es la emoción en su estado embrionario, mientras que amar lo es cuando está desarrollada.
Como ya te hemos hablado en nuestro artículo sobre las etapas de una relación de pareja, la intimidad que sientes hacia alguien atraviesa por varias fases. Esto también sucede con los sentimientos que le profieres. El amor está en la cima, de manera que es natural que solo llegues a él luego de que ha mediado un tiempo prudencial entre ambos.
El tiempo no es un condicionante menor. Implica más experiencias, momentos, emociones y vivencias compartidas. Es por esto que llegas a amar solo a quienes forman parte de tu círculo íntimo: tu familia y tus amigos de muchos años, por ejemplo. Querer no implica esto, ya que puedes empezar a hacerlo luego de unas semanas o meses de relación.
Amar demanda una gran madurez emocional, querer no

Todos recuerdan la frase de El Principito en la que este discute con la rosa acerca del amor. Transcribimos aquí solo una parte de esta larga conversación:
El amor no será causa de sufrimiento debido a que se ha alcanzado una gran madurez emocional. Al querer no se ha reflexionado en ello, de manera que las emociones están en un estado desorganizado. Debido a ello puedes desarrollar celos patológicos, dependencia y sufrimiento.
Amar se asocia a proyectos de vida en común, querer no siempre
Estos proyectos de vida en común porque, tal y como ya hemos establecido, amar es estar ligado hacia algo. Dado que compartes un proyecto de vida en común con tu familia (entre muchas otras cosas), la amas. No siempre existe este condicionante al querer, así que puedes sentir esto hacia personas que no comparten algún vínculo estrecho contigo.
Esto es algo que podemos observar mejor en el ejemplo de una relación de pareja. Cuando se empiezan a asumir compromisos serios en la relación, en general es debido a que ha transcurrido un tiempo prudencial, a que se han organizado las emociones, se ha superado el deseo obsesivo y se ha empezado a forjar un proyecto de vida en común. En definitiva, porque se ha empezado a amar.
Con esta última reflexión esperamos que hayas entendido las verdaderas diferencias entre querer y amar. Puede que no compartas algunas de ellas, ya que tu experiencia puede indicar lo contrario. Aun así, meditar sobre estas ideas te permitirá concebir un concepto diferente de lo que es el amor.
