Casi 6 meses de pandemia por Coronavirus han dado para mucho: mientras unas parejas se unían más en la distancia, otras optaban por separarse y recurrir, en caso dado, al divorcio. Al parecer, el estar tantas horas confinados en casa nos ha vuelto más exigentes, tenemos las ideas más claras y tenemos unas preferencias frente a otras.
La publicación del libro de Montaña Vázquez, periodista y escritora, no ha podido tener una fecha de publicación mejor: en mitad de un aislamiento por pandemia y en plena era del match, donde aplicaciones móviles como Meeting, Tinder o Grinder plagan los smartphones de gran parte de las sociedad. Y si te preguntas qué va a ocurrir con estas aplicaciones ahora que se corren más riesgos en los encuentros esporádicos, la autora de «Match: cómo encontrar pareja en la posmodernidad» está segura de que van a seguir atrayendo a miles de personas porque aunque cree que habrá menos sexo puntual, eso no quiere decir que vayamos a tener relaciones basadas solo en el amor.
«Esas aplicaciones seguirán existiendo. Somos seres sociales y si no podemos vernos en persona, nos apañamos con el teléfono móvil. Esta tecnología es muy buena en esta época y han tenido un papel muy bueno durante el confinamiento», dice. Sin embargo, la escritora encuentra limitaciones ya que si se lleva interactuando con una persona cerca de dos meses, se necesita contacto físico para saber si la atracción cuaja. «En persona se perfecciona esa elección de candidatos para la relación que se quiera conseguir».
A qué edad cuesta más ligar
Desde la época de las cavernas hasta los tiempos de Tinder, el amor ha estado presente a lo largo de la historia. Es el sentimiento más universal que existe y aunque pueda hacernos sufrir, también puede ser el más maravilloso.
Sin embargo, hoy en día la nueva sociedad digital ha cambiado el paradigma de las relaciones interpersonales. Nos aburre la permanencia porque nos hemos acostumbrado a vivir en una continua y estimulante renovación y esto ha contagiado también la forma en la que sentimos y cómo nos relacionamos: surgen nuevos vínculos afectivos como el poliamor, el cubbing, los triángulos amorosos…
No existe una edad en la que sea más complicado encontrar el amor, pero sí que va ligada a la experiencia en este caso porque parece ser que nos volvemos más exigentes con el tiempo…
«Diría que les cuesta mucho más ligar y encontrar pareja estable a aquellas personas entre 45 y 55 años. Es una franja complicada porque hay muchos prejuicios en la sociedad y existe la creencia de que con esos años hay que tener todo resuelto, cuando mucha gente lo que hace es comenzar una nueva vida, emprender…».
Montaña Vázquez
