Ser adulto es difícil, a veces duele. Todos recordamos, en cambio, cuando éramos niños, sin mayores preocupaciones, donde los días pasaban enteros entre risas y sonrisas, sin pensar en el pasado, tampoco demasiado en el futuro. Viviendo el presente, así, pleno e irrepetible.

Tal vez debamos hacer un alto en el camino e intentar de nuevo ser aquél niño o niña que fuimos alguna vez más. ¿Cómo lograrlo?

Aventúrate con valor a lo desconocido

Así como podías, sin mucho miedo de por medio, probar un nuevo dulce o tocar algún animalillo que no conocías, intenta ahora sumergirte e una película fuera de tus gustos, a una lectura lejana de tu librero. Quizá te sorprenda la información, los relatos, las experiencias nuevas con las que te encontrarás.

Acércate al dibujo y cultiva tu imaginación

¿Hace cuánto no tomas un cuaderno y garabateas sobre una hoja en blanco? ¿Hace cuánto no te dibujas ya sea en medio de un jardín, dentro de una casa o con tus papás y hermanos a lado? ¿Hace cuánto no dejas el teclado y escribes a mano? Son actividades que dejamos en el abandono forzados por el día a día, por las exigencias del trabajo o simplemente porque estamos desmotivados. Atrévete, rescata del cuarto de los tiliches tus colores y crayolas, toma un papel o un cartón y dale vuelo a tu imaginación. ¿Qué te parece si trazas la playa donde tanto te gusta estar?

Sonría una vez más que ayer

Una sonrisa puede cambiar el mundo. Es una luz tenue que alegra el corazón, tanto de quien la regala como de quien la recibe. Inténtalo, verás que tu interacción con las demás personas cambias, verás que incluso te gustarás más cuando te miras el espejo. Tanto qué hacen falta esas gotitas de felicidad en la receta de nuestra vida. Hazlo, no te arrepentirás.

Genera momentos de recreación

Juega, juega, juega, y descubrirás que hay zonas de tu pensamiento que tenías olvidadas. Juega y te encontrarás que tu memoria se vuelve más ágil, que tu cuerpo se siente más ligero, que tus recuerdos se vuelven más vividos. ¿La razón? tu cerebro funciona mejor, tanto a nivel químico como a nivel eléctrico. Nada más piensa la razón por la que hay personas que se enganchan con el juego. Claro está que siempre hay que saber cuándo parar.

Llénate de colores y sabores

Con el tiempo, nuestra vida suele volverse monocromática. Revisa el closet y probablemente encontraste una paleta de colores que te gusta, que te resulta práctica y que no te imaginas cambiar. ¿Y si te atreves? Anda, intenta con un amarillo, con un rojo, con un verde. Esos colores son más propios de otra época, cuando jugábamos lego de niños. Intentarlo será, al menos, divertido. Y en una de esas tal vez descubras que las cosas pueden ser diferentes a como solían serlo.

Libera tu curiosidad

La curiosidad mató al gato, es verdad, pero ese minino antes encontró muchos amigos. Por las noches, el curioso felino sale a las azoteas de los vecinos y, ayudado por su vista nocturna, es muy seguro que la pasa increíble. Amanda Miguel, esa cantante de los 80s, tenía una canción que hablaba de esa curiosidad gatuna. ¡Y es muy divertida! Tú también podrás sorprenderte de tantas cosas que existen pero por haber perdido la capacidad de buscar, hurgar, merodear, las desconocemos. Hazlo y la gozarás como niño.

Por galuvi

Información divertida, ligera y entretenida, sin dejar de lado los datos útiles y relevantes. Historias que nos inspiran para hacer del mundo y nuestro entorno un lugar mejor; hallazgos asombrosos, triunfos y éxitos compartidos.