Un niño soberbio y orgulloso no solo tendrá problemas sociales, sino que también se sentirá infeliz. Te contamos cómo evitar que tu hijo desarrolle estas actitudes.

Todos los padres desean que sus hijos gocen de una buena autoestima y un saludable amor propio, ya que esto los ayudará a ser más felices y exitosos. Sin embargo, estas cualidades mal entendidas pueden convertirse en soberbia y orgullo, dando lugar a menores que realmente no se quieren y no logran establecer buenas relaciones con los demás. Un niño prepotente, autoritario y que se siente superior, tarde o temprano enfrentará conflictos.

Existen diferentes estilos educativos que pueden llevar a los niños a ser déspotas y arrogantes. Tanto la falta de límites como el exceso de ellos, la permisividad como la exigencia, pueden conducir a estos resultados. Aunque en todos los casos los padres hacen lo que consideran más conveniente, es posible que terminen cometiendo errores.

Orígenes del orgullo y la soberbia

Soberbia y orgullo forman parte de las denominadas emociones autoconscientes; es decir, aquellas que experimentamos en relación a nosotros mismos y a nuestros actos. Surgen de una valoración excesivamente positiva de quienes somos y lo que hacemos. Sin embargo, no solo implican la estima hacia uno mismo, sino el sentimiento de superioridad respecto al resto.

Un niño soberbio y orgulloso considera que está por encima de los demás, que es digno y merecedor de halagos y beneficios especiales. Por lo mismo, suele mostrarse arrogante, presumido y altivo. Ahora bien, ¿de dónde surge esta actitud de arrogancia? Pues del estilo de crianza aplicado en el hogar.

Por un lado, es importante recordar que los niños toman a sus padres como las principales figuras de referencia. De ellos aprenden cómo pensar, sentir y comportarse. Así, si los padres se muestran soberbios en el trato con sus hijos o con otras personas, los niños probablemente terminarán por imitar estas actitudes.

Por otro lado, el nivel de afecto y de exigencia que rigen la dinámica de la familia también tienen una gran importancia. Los pequeños necesitan sentirse amados, aceptados y validados por sus progenitores; si no obtienen este afecto y reconocimiento pueden desarrollar la arrogancia y el orgullo como una defensa, una máscara que les ayude a compensar su sentimiento de poca valía.

Por galuvi

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