Crónicas Inevitables

Existen muchos estudios que demuestran la importancia de los abrazos, el más famoso se realizó durante la Segunda Guerra Mundial, que dejó un gran número de huérfanos y pese a que estos eran llevados a albergues, se les alimentaba y tenían servicio de salud, éstos enfermaban y en algunos casos morían. 

De ahí que se contrataron mujeres con el único fin de abrazar bebés y niños pequeños,  los cuales comenzaron a subir sus defensas y mostraron mejorías.

Antes de la pandemia, hospitales de Estados Unidos reclutaban voluntarios para abrazar a bebés de madres adictas a analgésicos o heroína que no estaban en condiciones de cuidarlos y es que sin los abrazos los bebés, además de llorar todo el tiempo, padecen fiebre, irritabilidad, trastornos de sueño, temblores, vómito y sudoración. Todo esto por la falta de algo tan sencillo como un abrazo.

Y es que no se necesitan estudios para saber la fuerza que tiene un abrazo y todo lo que provoca, desde protección, tranquilidad, paz, amor. Es por eso que se dice que en los abrazos se nos va la vida y con ellos, la recuperamos de golpe. 

No sabemos cuándo terminará la pandemia provocada por el COVID-19 y hago votos por que una vez que sea seguro, no nos abalancemos a los bares o antros para recuperar la vida, sino que nos abalancemos a las personas que amamos y de las que necesitamos que nos devuelvan la vida con sus abrazos.

Por Lourdes Martínez

Egresada de en Ciencias de la Comunicación en la FCPyS de la UNAM, tengo diplomados en transparencia por el ITEI, el Congreso de Jalisco y la UNAM. He sido reportera y jefa de información en medios impresos en Puerto Vallarta, así como coordinadora editorial de medios digitales en la CDMX. Incursioné en la radio como co-conductora y productora de un podcats en Puerto Vallarta. Me especializo en política, elecciones, temas urbanos e historias de vida. Aficionada a la astronomía, la poesía, amor y el mezcal.