Crónicas Inevitables
Existen muchos estudios que demuestran la importancia de los abrazos, el más famoso se realizó durante la Segunda Guerra Mundial, que dejó un gran número de huérfanos y pese a que estos eran llevados a albergues, se les alimentaba y tenían servicio de salud, éstos enfermaban y en algunos casos morían.
De ahí que se contrataron mujeres con el único fin de abrazar bebés y niños pequeños, los cuales comenzaron a subir sus defensas y mostraron mejorías.
Antes de la pandemia, hospitales de Estados Unidos reclutaban voluntarios para abrazar a bebés de madres adictas a analgésicos o heroína que no estaban en condiciones de cuidarlos y es que sin los abrazos los bebés, además de llorar todo el tiempo, padecen fiebre, irritabilidad, trastornos de sueño, temblores, vómito y sudoración. Todo esto por la falta de algo tan sencillo como un abrazo.
Y es que no se necesitan estudios para saber la fuerza que tiene un abrazo y todo lo que provoca, desde protección, tranquilidad, paz, amor. Es por eso que se dice que en los abrazos se nos va la vida y con ellos, la recuperamos de golpe.
No sabemos cuándo terminará la pandemia provocada por el COVID-19 y hago votos por que una vez que sea seguro, no nos abalancemos a los bares o antros para recuperar la vida, sino que nos abalancemos a las personas que amamos y de las que necesitamos que nos devuelvan la vida con sus abrazos.
