¿Cuál es el porqué de las emociones?

Para responder a esto, es necesario entender qué son las emociones, por qué nos aparecen y de qué manera.

Las emociones son respuestas que tenemos ante eventos, pero precedidas por cogniciones que pueden ser más o menos conscientes. Por tanto, las emociones tienen, en cierto sentido, una dimensión cognitiva, puesto que implican pensamientos, creencias, juicios y evaluaciones.

Estas son fundamentales, porque sin ellas no podríamos recordar, aprender ni tener relaciones sociales… Su función era muy adaptativa y útil para nuestros ancestros porque si venía un animal depredador, sentían miedo y salían corriendo.

Pero, a día de hoy… tenemos que saber qué hacer con nuestras emociones en cada situación porque, por ejemplo, no podemos salir corriendo si nos da miedo que nuestro jefe nos eche de nuestro puesto de trabajo. Y, además, vivimos en un mundo tan rápido que no tenemos el tiempo ni el espacio para darle a las emociones y atenderlas…. Es entonces cuando se perpetúan, se vuelven crónicas y aparece el sufrimiento.

Estas desarrollan expresiones fisiológicas y van acompañadas de reacciones de placer o dolor según la valencia que se le dé en relación al afrontamiento que se haga. Y por ello, dependiendo de cómo surja todo lo anterior, finalmente las emociones inducen a realizar determinadas acciones; dependiendo de cómo nos las tomemos y gestionemos.

¿Buenas o malas? Los juicios

Normalmente siempre hemos asociado determinadas emociones a aspectos negativos y otras, a aspectos positivos. Pero realmente lo hemos realizado así por la manera en la que valoramos esas emociones o las gestionamos. No nos enseñan cómo gestionar la ansiedad o la tristeza cuando realmente son igual de valiosas que la alegría y la sorpresa.

Normalmente nos angustiamos cuando sentimos “emociones negativas” por el hecho de no saber darles espacio… Simplemente intentamos evitarlas y no entrar en ellas; es entonces cuando se hacen más grandes, más intensas…

Normalmente nos resistimos a sentir ciertas emociones porque tenemos ciertas ideas preconcebidas sobre nosotros mismos pero que son idealizadas y no reales. Esta manera de afrontar las emociones, fomenta la seguridad a corto plazo, pero a la larga puede causar deterioro, inmovilidad y frustración.

Emociones básicas

Aunque el universo emocional de los humanos es amplio y complejo (se ha escrito mucho sobre ello en los últimos años en campos como la psicología o la medicina) vamos a centrarnos en cuatro emociones básicas y universales relacionadas con el estrés: el miedo, la rabia, la tristeza y la alegría. A continuación resumimos sus manifestaciones, expresión, utilidad, limitaciones, enfoque temporal y distorsiones.

  • Miedo: nos ayuda a discernir peligros, huir de peligros, proteger a seres queridos, planificar y prepararse y precaución.
  • Rabia: defender a tus seres queridos y a los derechos, establecer límites, afrontar peligros y enemigos, competitividad, superarse y arriesgarse.
  • Tristeza: asumir pérdidas, curar heridas psicológicas, pedir ayuda y dar ayuda, reflexionar, y aprender de los errores.
  • Alegría: nutrir, crecer, desarrollar, crear vínculos sociales, creatividad, participar, innovar, descubrir, motivar y esforzarse.

¿Qué hacer con las emociones?

Para la gestión emocional es esencial, en un primer lugar, trabajarnos los prejuicios que tenemos ante ciertas emociones. Porque si nos anclamos en el pensamiento y en la autoexigencia de que no podemos sentir ciertas emociones, no podremos avanzar.

Muchas veces nos anclamos y bloqueamos con ciertas emociones porque queremos encontrar motivos de por qué nos aparece, desde un lugar de enfado. Y esto tiene que ver con el sentido de identidad porque tenemos unas ideas preconcebidas de nosotros mismas y, por ejemplo … si un día aparece la ansiedad en una persona que se cree fuerte, no se permitirá sentirla.

Detrás de cada emoción hay un mensaje. Las emociones aparecen como reacción de lo que estamos viviendo, por ello… hay que prestar especial atención a estos procesos y atender a lo que nos ocurre por dentro. Preguntarnos qué nos quiere decir dicha emoción, por qué nos está apareciendo en ese momento.

Solo desde aquí es desde donde podemos transformar las emociones hacia un lugar donde se pueden entender mejor las cosas. Porque las emociones son vehículos excelentes hacia el cambio. Nos ayudan a crecer y tener mejores ideas de quienes somos. Cuando nos responsabilizamos de ellas, aunque haya cierto riesgo a corto plazo… a largo plazo se dará la rosperidad, resiliencia, salud y el bienestar.

Pero esto comentado anteriormente solo se podrá llevar a cabo cuando sepamos realizar una buena gestión de las emociones, confiando así en nuestros recursos para atravesar la incomodidad de este proceso. Porque las crisis y el sufrimiento (en condiciones de seguirdad), pueden hacer transofrmar el dolor en resiliencia, salud y bienestar.

Por galuvi

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