Por Deborah Buiza


Recientemente mi hijo mayor participó en un taller en línea sobre emociones, me pareció que bajo las condiciones en las que estamos viviendo por la contingencia sanitaria, el que contara con un espacio en el que pudiera aprender a identificarlas y hablar de ellas podría ser una buena herramienta no sólo para este momento sino para la vida, y resultó algo realmente significativo no sólo para él, sino para mí que me hizo reaccionar sobre un aspecto que durante este tiempo ha estado un poco olvidado, la alegría.

En la película Intensamente el personaje “Alegría” es una chica que derrocha energía, siempre alegre, con pensamientos y una actitud positiva, en movimiento constante y sin rendirse a pesar de las pruebas, es como una pila transmitiendo carga o un foco alumbrando sonriente. ¿Recuerdas algún momento en el que te sintieras así?

En el camino de conocernos es importante aprender a identificar las emociones que van apareciendo a lo largo de nuestras experiencias e intentar nombrarlas, de tal forma que al paso del tiempo logremos convertirnos en expertos y con ello tengamos la posibilidad de regularlas, canalizarlas y aprovecharlas. Las emociones nos dan información fundamental de lo que nos está sucediendo y de lo que necesitamos. ¿Qué es lo que te han dicho tus emociones? ¿Les prestas atención? ¿Con qué emoción te es más fácil conectar?

“La alegría nos da energía” dijo la facilitadora del taller y al escuchar esa sola frase vinieron a mí recuerdos de cosas y momentos que me han colmado de alegría, de risas, de solecito en mi corazón y me di cuenta de cómo se ha sentido energetizado mi cuerpo después de eso, caí entonces en la cuenta de que a veces esperamos que esos momentos sucedan solos, sin embargo es posible “producirlos” y con ellos obtener sus beneficios.

A ti ¿qué cosas o actividades te hacen sentir alegre, contento, feliz, en paz, relajado o reír? Podrías intentar hacer una lista y tenerla a la mano y de manera muy consciente y activa hacer eso que sabes que te da un “levantón” de energía, sobre todo cuando sientas que la pila y la paciencia, se está agotando. Monitorear en qué nivel de energía te encuentras y buscar si hay algo que pudieras hacer para conectar con la alegría, con sentirte más dinámico, puede ser una buena estrategia que te impulse un poco más.

Y por supuesto, es necesario mencionar que si por más que le busques no encuentras ni un rayito de energía, ni de alegría, esto puede ser un foco rojo que nos indique que es necesario consultar al especialista, no dudes y acude al psiquiatra y/o al psicólogo, nadie merece vivir entre nubes y lluvia en la mente y el corazón.
A todos nos es diferente, mi hijo el pequeño con su manita voltea mi cara para que lo mire y me dice “¡mamá, feliiiii!”, es imposible no sonreír ante esa pequeña sonrisa que le hace entrecerrar sus ojitos, y sé que el ver la sonrisa de su mamá lo hace sentir bien, eso nos conecta.

¿A ti qué te hace sonreír?

Por Déborah Buiza

Especialista en Desarrollo Humano, con formación en la UNAM en las áreas de Ciencias de la Comunicación y Psicología, con experiencia en investigación, capacitación, psicoterapia, conducción de grupos, operación de proyectos sociales, desarrollo organizacional y clima laboral, seguimiento a programas institucionales, organización de eventos, makeup artist y mamá sin instructivo.