¿Qué busca la Generación Z en el trabajo? Flexibilidad, bienestar y propósito

Durante décadas, la idea del empleo ideal era clara: conseguir un puesto estable, crecer dentro de una empresa, “ponerse la camiseta” y, eventualmente, jubilarse después de años de servicio. Sin embargo, para la Generación Z, esa visión parece cada vez más lejana.

Los jóvenes nacidos entre 1997 y 2010 están redefiniendo la relación con el trabajo. Más que una oficina fija o largas jornadas presenciales, buscan flexibilidad, equilibrio entre la vida personal y profesional, y espacios que les permitan desarrollar sus habilidades sin sacrificar su bienestar.

De acuerdo con el estudio IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral, realizado por WeWork y PageGroup, solo el 14% de la Generación Z y el 15% de los millennials en México prefieren trabajar bajo un esquema completamente presencial. En contraste, entre los Baby Boomers la cifra alcanza el 38%, lo que evidencia un importante cambio generacional en la forma de entender el trabajo.

Para los jóvenes, la conversación ya no gira únicamente en torno al salario o al puesto. Hoy también valoran la posibilidad de colaborar, concentrarse y generar resultados desde entornos que se adapten a distintas necesidades y momentos de la jornada laboral.

Esta tendencia coincide con hallazgos recientes de Deloitte, que señalan que el balance entre vida personal y trabajo, así como las oportunidades de aprendizaje continuo, son algunas de las principales prioridades de la Generación Z. Incluso, el 31% de estos jóvenes considera cambiar de empleo en los próximos dos años en busca de mejores condiciones y mayor flexibilidad.

¿El home office es tan perfecto como parece?

Aunque los modelos híbridos han ganado popularidad, también han demostrado que trabajar desde casa no siempre es tan sencillo como se imagina.

Es cierto que eliminar traslados, evitar el tráfico y disponer de más tiempo personal representa una ventaja importante. Sin embargo, la flexibilidad también implica nuevos retos. Muchas personas encuentran difícil separar la vida laboral de la personal, mientras que quienes trabajan por proyectos suelen extender sus jornadas hasta las noches o los fines de semana para cumplir con sus objetivos.

Además, el trabajo remoto puede reducir los espacios de convivencia espontánea que suelen surgir en una oficina: las conversaciones informales, el intercambio de ideas o incluso ese café que ayuda a fortalecer las relaciones entre compañeros.

Por ello, muchas empresas están apostando por modelos híbridos que combinan lo mejor de ambos mundos. La oficina deja de ser un lugar al que se debe asistir todos los días y se transforma en un espacio estratégico para colaborar, innovar y fortalecer la cultura organizacional.

Más que una moda pasajera, la preferencia de la Generación Z por esquemas flexibles refleja una transformación profunda en la manera de trabajar. El desafío para las organizaciones será adaptarse a esta nueva realidad y encontrar el equilibrio entre productividad, bienestar y conexión humana.

Por Lourdes Martínez

Egresada de en Ciencias de la Comunicación en la FCPyS de la UNAM, tengo diplomados en transparencia por el ITEI, el Congreso de Jalisco y la UNAM. He sido reportera y jefa de información en medios impresos en Puerto Vallarta, así como coordinadora editorial de medios digitales en la CDMX. Incursioné en la radio como co-conductora y productora de un podcats en Puerto Vallarta. Me especializo en política, elecciones, temas urbanos e historias de vida. Aficionada a la astronomía, la poesía, amor y el mezcal.