Vivimos en una sociedad hipersexualizada, en la que toda nuestra atención se centra en los atributos físicos, en la que ha tenido lugar una “revolución sexual” y en la que la publicidad nos bombardea constantemente.
Cultivar el erotismo nos invita a trabajar en nosotros mismos para alcanzar esa plenitud en lugar de buscar únicamente la solución externa, nos insta a hacernos dueños y responsables de nuestro placer y a participar activamente en su desarrollo.
¿Cuáles son las cinco claves?
- El sexo cumple una función meramente reproductiva
Esta idea fue muy promulgada en el pasado, especialmente en asociación con diversas corrientes religiosas; sin embargo, aún en la actualidad estos conceptos permanecen arraigados en la mente de varias personas, limitando su disfrute y llevándoles a sentir vergüenza o culpa.
2.El coito es el centro de la actividad sexual
Esto es lo que postula el coitocentrismo, tan presente aún en nuestras relaciones. Bajo este prisma, la penetración es el objetivo principal de la relación sexual y quedan relegados y descuidados otro tipo de intercambios y actividades.
- Solo si cumples ciertos cánones estéticos tienes derecho al placer sexual
El hecho de que se nos juzgue socialmente en base a nuestro atractivo y a nuestros atributos físicos hace que se generen múltiples inseguridades que nos impiden disfrutar de la sexualidad.
- Tu éxito personal va ligado a tu atractivo
Esto hace que muchas personas se sientan presionadas a relacionarse de forma íntima con otras, aun sin realmente desearlo o disfrutarlo, sino como una suerte de obligación o mandato social.
- Aprende a disfrutar de las sensaciones
Por último, recuperar el erotismo es sacar el foco únicamente del coito y el clímax y aprender a disfrutar del proceso y de los estados psicológicos y emocionales que se despiertan.
Recuperar el erotismo es una tarea que hemos de abordar deliberadamente, pero que nos reportará grandes beneficios, nos ayudará a mejorar la autoestima, a sentirnos más atractivos y más cómodos en nuestra piel y a poder disfrutar en mayor medida de las relaciones íntimas.
