El teléfono es un aparato que si bien nos ayuda a que podamos guardar momentos para que los recordemos cuando más queramos.
Las cámaras de los teléfonos o una cámara fija son como nuestras retinas, superficies ávidas por ver y registrar cada detalle.
Un estudio publicado en Psychonomic Bulletin and Review y realizado en la Universidad Estatal revela que tenemos una obsesión con fotografiar todo por lo que esto deteriora nuestra memoria.
Nosotros tomamos fotos para después subirlas a nuestras redes sociales con el fin de mostrar lo que nosotros vemos.
A lo largo del transcurso del día es común tomar varias fotos, la mayoría sin relevancia lo que provoca que nuestra memoria visual pierda agilidad porque no prestamos una atención real.
Los expertos en neurociencia nos advierten que nuestra memoria espacial es cada vez peor ya que cada vez nos vamos guiando más por la misma tecnología.
