Catorce meses de investigación, una gran suma económica en inversión y miles de intentos después, Thomas Alva Edison presentó un invento que impactaría al mundo entero para siempre, la bombilla. Cuando se piensa en un ejemplo de perseverancia y buena actitud él es un referente, porque a pesar de los miles de “fracasos” antes de conseguir el éxito, no desistió y siguió intentando hasta que lo consiguió.

Los libros publicados han pasado por un largo proceso en su creación, los autores invierten muchísimas horas en la elaboración de sus textos y aún más en su corrección, y después pasan por otros procesos complejos para su publicación y venta antes de que lleguen a nuestras manos. A menos que sea en vivo, los programas, series y películas tienen un gran proceso atrás en su producción, casi ninguna escena sale (y es grabada) a la primera, lo que vemos es resultado de varios intentos, hasta que sale “perfecta”.

¿Por qué entonces pretendemos alcanzar nuestros sueños a la primera y si algo no sale bien de inmediato queremos desertar?

Vivimos en la era de la inmediatez, fantasías de éxito instantáneo, queremos todo como si fuera posible con sólo chasquear los dedos, y obviamente las cosas no son así, entonces el desencanto, desaliento y frustración aparecen de manera frecuente, corriendo el riesgo de convertirse en una nubecita permanente si no aprendemos a poner las cosas en su lugar.

Nos hemos creído, sin reflexionar, esa frase de “todo se puede si tan sólo lo quieres y trabajas por ello” (y similares).

¿Cuántos intentos fallidos tendrías que enfrentar antes de conseguir eso que tanto deseas?

Nadie tiene una bola mágica que nos asegure que en el X número de intento ahora si las cosas van a funcionar y tendrás el éxito soñado, así que lo único que queda es seguir intentando, y en cada oportunidad revisar que fue eso por lo que no funcionó y considerarlo, para la próxima ocasión hacerlo distinto.

Necesitamos no perder de vista que las cosas no surgen espontáneamente, sino tienen un proceso que implica, entre otras cosas, preparación, investigación, planeación, ensayo y error, vuelta a empezar e incluso las condiciones adecuadas para prosperar.

Pon a la vista tus sueños, tal vez aún no sabes cómo podrían suceder, pero eso no significa que no puedan llegarse a alcanzar, aunque por el momento no tengan sentido, estructura o lógica no los deseches, en cualquier momento se puede abrir la puerta y tu estarás listo para cruzarla si estás preparado para ello.

No quites el dedo del renglón, los cómo alcanzar esos sueños aparecerán si no dejas de persistir, insistir y resistir.

Y tú, ¿cuánto más vas a intentarlo?

¿Este texto te parece interesante? Te invito a conocer más en
https://www.deborahbuiza.com/

Por Déborah Buiza

Especialista en Desarrollo Humano, con formación en la UNAM en las áreas de Ciencias de la Comunicación y Psicología, con experiencia en investigación, capacitación, psicoterapia, conducción de grupos, operación de proyectos sociales, desarrollo organizacional y clima laboral, seguimiento a programas institucionales, organización de eventos, makeup artist y mamá sin instructivo.