No es una mala vida, tal vez sólo es un mal día… y una mala noche… y una mala temporada… probablemente sólo sea que llueve sobre mojado hace bastante tiempo y nos encontramos resistiendo sin saber cuándo terminara la tormenta.

Podríamos asegurar que no es una mala vida pero es que hay días que se sienten tan largos y pesados que parecen no acabar, o más bien parecen querer acabar con uno. Hay temporadas así, en los que se acaba física, mental y emocionalmente agotado.¿Cómo ser amables con uno mismo y los demás bajo estas circunstancias? ¿Cómo reiniciar la vida?

Asumir sin juzgar

Es difícil ponerse creativo y amoroso cuando el cerebro quedó fundido de resistir, quizá lo primero es asumir sin juzgar el cómo nos encontramos y respirar, reflexionar sobre lo que se hizo y reconocernos en nuestra vulnerabilidad, cansancio y necesidades desatendidas.

Escuchar a nuestro cuerpo

Escuchar a nuestro cuerpo en sus señales de alerta que nos indica que necesita un cambio, un apapacho, algo caliente, una caminata, una siesta, una visita al médico, etc.

Escuchar a nuestro corazón

Escuchar a nuestro corazón que le urge encontrarse con la gente que ama y que lo ama para cargar pilas y recordar que aún en los peores momentos no se está realmente solo.

Detener la mente

Detener la mente para trabajar con los miedos y enojos que desatan tormentas en nuestro interior y que ensombrecen aún más los días largos y demandantes.

Recuento de los daños

Hacer un recuento de los daños o los efectos colaterales y ponernos en marcha para “repararnos”, atendernos y curarnos; y es que si no hacemos esta pausa para revisarnos la factura con el tiempo puede ser muy alta, incluso imposible de pagar.

Aunque parezca que la vida sigue a gran velocidad y que no puedes parar, date un minuto para regresar a ti y escanearte, ¿qué necesitas ahora para sentirte un poco mejor? ¿qué has hecho en el pasado que te ha funcionado para tomar energía y continuar?

Intentar algo diferente

Todos tenemos formas distintas de afrontar y sentirnos mejor cuando las cosas no van bien, no a todos nos funcionan lo mismo sin embargo el observar cómo las personas a nuestro alrededor logran “retomarse” para fortalecerse y seguir adelante puede ampliar nuestro horizonte de opciones, y sólo es cuestión de animarse a intentar algo diferente y preguntarse cómo se ha sentido con eso.

Antes de romperse total y absolutamente sin remedio se escucha como se quiebra el cristal

Antes de romperse total y absolutamente sin remedio se escucha cómo se quiebra el cristal, también nosotros tenemos “voces” de alerta que nos indican que hay que detenerse para armarse otra vez, se amable contigo y no te dejes para después.

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Por Déborah Buiza

Especialista en Desarrollo Humano, con formación en la UNAM en las áreas de Ciencias de la Comunicación y Psicología, con experiencia en investigación, capacitación, psicoterapia, conducción de grupos, operación de proyectos sociales, desarrollo organizacional y clima laboral, seguimiento a programas institucionales, organización de eventos, makeup artist y mamá sin instructivo.